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Un tiempo

  • 4 abr 2019
  • 1 min de lectura

Actualizado: 24 mar

Hubo un tiempo en que te quise. Dos días sí, uno no. Tu pelo era corto y te protestaba el hueco de encima del colmillo. Fumabas pitillos invisibles después de cenar y buscabas el destino del fin de semana. Cercano y barato. A dos horas de gasolina. O preparabas el viaje que nunca hicimos. Del que hasta compraste una guía en papel.
En el tiempo en que te quise los columpios bailaban y los árboles también. No sabíamos si serían magnolias, o magnolios. Cerezos o almendros. Si el flan se hundiría al meterlo en la nevera, si se me
caería un diente al día siguiente. El espejo en los azulejos y el suelo de corcho. La habitación verde
menta y la galería del frío.
En el tiempo en que te quise las casas tenían jardín. Sauces y sillas de forja blanca. Flores que pintaban. Y había espacio para las dos.
No sé cuándo dejé de quererte.
Sí sé que ya fue.
 
 
 

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